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10 de agosto de 1866
Bolivia y Chile acordaron fijar su frontera en el paralelo 24° sur y establecer una zona de beneficios compartidos entre los paralelos 23° y 25°. El tratado intentó resolver la disputa territorial del desierto de Atacama, pero dejó importantes ambigüedades sobre la administración y los impuestos a las empresas exportadoras.
6 de febrero de 1873
Perú y Bolivia firmaron una alianza defensiva secreta frente a posibles amenazas externas, especialmente chilenas. Aunque el acuerdo no fue la causa única de la guerra, condicionó la diplomacia peruana y contribuyó a que Chile percibiera una posible coalición regional en su contra.
6 de agosto de 1874
El nuevo tratado confirmó el paralelo 24° como frontera y eliminó la zona de beneficios compartidos. Chile obtuvo la garantía de que durante 25 años no aumentarían los impuestos aplicados a personas, industrias y capitales chilenos en la costa boliviana, una cláusula que sería central en la crisis posterior.
14 de febrero de 1878
La Asamblea Nacional de Bolivia estableció un impuesto de diez centavos por quintal de salitre exportado por la Compañía de Salitres y Ferrocarril de Antofagasta. Chile consideró que la medida violaba el tratado de 1874, mientras Bolivia la defendió como un ejercicio de soberanía fiscal.
9 de noviembre de 1878
El gobierno boliviano declaró caducada la concesión de la compañía salitrera por falta de pago del impuesto y ordenó rematar sus bienes en Antofagasta. Chile respondió preparando una intervención militar para impedir el remate y proteger los intereses de sus ciudadanos y empresas.
14 de febrero de 1879
Fuerzas chilenas desembarcaron y ocuparon Antofagasta, entonces territorio boliviano, el mismo día previsto para el remate de los bienes de la compañía salitrera. La acción inició la fase abierta del conflicto y permitió a Chile controlar el principal puerto de la costa boliviana.
Fuente de la imagen: Ocupación chilena de Antofagasta
1 de marzo de 1879
Bolivia rompió relaciones con Chile y declaró el estado de guerra después de la ocupación de Antofagasta. El gobierno boliviano solicitó la aplicación de su alianza con Perú, transformando una disputa bilateral por impuestos y territorio en una crisis regional.
Fuente de la imagen: Guerra del Pacífico
4 de marzo de 1879 - 16 de marzo de 1879
Perú envió a José Antonio de Lavalle a Santiago para intentar mediar entre Chile y Bolivia. La misión fracasó cuando Chile exigió conocer la posición peruana sobre el tratado secreto de 1873 y Perú no pudo declarar neutralidad sin afrontar presiones internas y obligaciones diplomáticas.
5 de abril de 1879
Chile declaró la guerra a Perú y Bolivia tras la negativa peruana a mantenerse neutral y la revelación de la alianza defensiva de 1873. Desde ese momento, la guerra se convirtió en un conflicto por el control del litoral, los recursos salitreros y el equilibrio político del Pacífico sur.
22 de octubre de 1880 - 27 de octubre de 1880
Representantes de Chile, Perú y Bolivia se reunieron a bordo del buque estadounidense Lackawanna para explorar la paz. Las exigencias territoriales chilenas, incluida la cesión de Tarapacá y posibles compensaciones territoriales, impidieron alcanzar un acuerdo.
5 de abril de 1879 - 21 de mayo de 1879
La escuadra chilena bloqueó el puerto peruano de Iquique para interrumpir el comercio y las comunicaciones del sur peruano. El bloqueo se prolongó durante varias semanas y culminó con uno de los enfrentamientos navales más célebres de la guerra.
12 de abril de 1879
El primer enfrentamiento naval de la guerra ocurrió frente a Punta Chipana entre la cañonera peruana Unión y la chilena Magallanes. El combate no produjo un resultado decisivo, pero mostró que el dominio marítimo sería fundamental para trasladar tropas y sostener operaciones en el desierto.
16 de mayo de 1879 - 8 de octubre de 1879
Bajo el mando de Miguel Grau, el monitor Huáscar realizó incursiones contra transportes, puertos y líneas de comunicación chilenas. Sus operaciones retrasaron el desembarco chileno en territorio peruano y convirtieron a Grau en una figura central de la guerra, aunque no lograron impedir el predominio naval de Chile.
21 de mayo de 1879
El monitor peruano Huáscar hundió a la corbeta chilena Esmeralda frente a Iquique. El comandante chileno Arturo Prat murió al abordar el buque peruano, convirtiéndose en un símbolo nacional, mientras la acción elevó la moral peruana pese a la pérdida posterior de la Esmeralda.
Fuente de la imagen: Combate naval de Iquique
21 de mayo de 1879
La goleta chilena Covadonga logró atraer a la fragata peruana Independencia hacia aguas poco profundas frente a Punta Gruesa. La Independencia encalló y quedó inutilizada, un revés estratégico severo para la escuadra peruana ocurrido el mismo día del combate de Iquique.
8 de octubre de 1879
La escuadra chilena capturó al monitor Huáscar frente a Punta Angamos después de un intenso combate. Miguel Grau murió durante la acción. La captura eliminó la principal amenaza naval peruana y dio a Chile el control prácticamente absoluto del mar, condición decisiva para sus campañas terrestres.
2 de noviembre de 1879
Chile desembarcó tropas en Pisagua, en el litoral peruano, mediante una operación anfibia apoyada por la artillería naval. La victoria abrió una cabeza de playa para la invasión de Tarapacá y demostró la capacidad chilena para proyectar un ejército a través del desierto.
19 de noviembre de 1879
El ejército chileno derrotó a fuerzas aliadas peruanas y bolivianas en las cercanías del cerro San Francisco y la oficina salitrera de Dolores. La victoria aseguró las comunicaciones chilenas en Tarapacá y debilitó la coordinación militar entre los aliados.
Fuente de la imagen: Batalla de Dolores
27 de noviembre de 1879
Las fuerzas peruanas obtuvieron una victoria táctica sobre el ejército chileno en Tarapacá, capturando artillería y causando numerosas bajas. Sin embargo, la falta de suministros y la decisión de retirarse hacia Arica permitieron que Chile mantuviera el control estratégico de la provincia.
Fuente de la imagen: Batalla de Tarapacá
23 de diciembre de 1879
Nicolás de Piérola tomó el poder en Perú mediante un golpe de Estado en plena guerra y asumió como jefe supremo. El cambio político alteró el mando y la organización de la defensa peruana justo cuando Chile preparaba la invasión de Tacna y Arica.
Fuente de la imagen: Nicolás de Piérola
22 de marzo de 1880
Las tropas chilenas derrotaron a una fuerza peruana en las alturas de Los Ángeles, cerca de Moquegua. La acción despejó el camino para la campaña de Tacna y evidenció las dificultades peruanas para concentrar fuerzas en un territorio árido y con comunicaciones limitadas.
26 de mayo de 1880
El ejército chileno derrotó al ejército aliado peruano-boliviano en las afueras de Tacna. Bolivia se retiró de las operaciones directas después de la derrota, mientras Chile consolidó el control de Tacna y aisló a las fuerzas peruanas de Arica.
Fuente de la imagen: Batalla del Alto de la Alianza
7 de junio de 1880
Las fuerzas chilenas asaltaron el morro de Arica, defendido por tropas peruanas bajo el mando de Francisco Bolognesi. La plaza cayó tras un combate breve y sangriento; su captura otorgó a Chile un puerto estratégico y convirtió a Bolognesi y sus defensores en símbolos de la resistencia peruana.
Fuente de la imagen: Batalla de Arica
22 de diciembre de 1880
El ejército chileno inició el desembarco de fuerzas en la costa al sur de Lima, especialmente en Curayaco y otras posiciones de la zona de Chilca. La operación concentró un gran ejército para la campaña final contra la capital peruana.
Fuente de la imagen: Campaña de Lima
13 de enero de 1881
Chile derrotó a la principal línea defensiva peruana al sur de Lima en San Juan, Chorrillos y el Morro Solar. El combate produjo miles de bajas y permitió a las tropas chilenas avanzar hacia la capital, aunque la lucha y la destrucción continuaron en los poblados cercanos.
15 de enero de 1881
Las fuerzas chilenas vencieron a las defensas peruanas en Miraflores dos días después de la batalla de San Juan y Chorrillos. La derrota dejó Lima indefensa y abrió el camino a la ocupación de la capital, mientras fracasaban los últimos intentos de organizar una defensa regular.
Fuente de la imagen: Batalla de Miraflores
13 de julio de 1882
Fuerzas peruanas dirigidas por Miguel Iglesias derrotaron a una guarnición chilena en San Pablo, cerca de Cajamarca. La victoria fortaleció temporalmente la resistencia del norte, aunque no modificó el control chileno de los principales puertos y centros estratégicos.
10 de julio de 1883
El ejército chileno derrotó a las fuerzas de Andrés Avelino Cáceres en Huamachuco. La derrota debilitó decisivamente la resistencia organizada y dejó a Miguel Iglesias en mejores condiciones para negociar la paz, aunque algunos focos de lucha continuaron después de la batalla.
Fuente de la imagen: Batalla de Huamachuco
1881 - 10 de julio de 1883
Andrés Avelino Cáceres organizó la resistencia peruana en los Andes mediante tropas regulares, montoneras y apoyo de comunidades locales. La llamada Campaña de la Breña mantuvo la guerra durante años y obligó a Chile a realizar operaciones prolongadas en un terreno montañoso y difícil.
Fuente de la imagen: Andrés Avelino Cáceres
17 de enero de 1881
El ejército chileno entró en Lima y ocupó la capital peruana después de las derrotas de San Juan, Chorrillos y Miraflores. La ocupación no puso fin inmediato a la guerra, pues la resistencia peruana continuó en la sierra bajo distintos mandos y gobiernos rivales.
12 de marzo de 1881 - 6 de noviembre de 1881
Francisco García Calderón estableció en Lima un gobierno provisional reconocido por sectores peruanos y por Estados Unidos. Chile presionó para obtener una cesión territorial, pero García Calderón se negó a firmar una paz que implicara la entrega de territorio peruano y terminó detenido y deportado.
Fuente de la imagen: Francisco García-Calderón Landa
4 de septiembre de 1881 - 1 de noviembre de 1881
La expedición dirigida por Patricio Lynch recorrió la costa norte del Perú para recaudar contribuciones y destruir recursos económicos que pudieran sostener la resistencia. Sus acciones afectaron haciendas, ingenios y centros productivos, y siguen siendo objeto de debate por su impacto sobre la población civil y la economía peruana.
31 de agosto de 1882
Miguel Iglesias proclamó en Montán la necesidad de negociar la paz, incluso con cesiones territoriales, para poner fin a la devastación del Perú. Su postura provocó una profunda división política con Cáceres, pero permitió la formación de un gobierno dispuesto a firmar un tratado con Chile.
Fuente de la imagen: Miguel Iglesias
20 de octubre de 1883
Perú y Chile firmaron el Tratado de Ancón, que cedió perpetuamente la provincia de Tarapacá a Chile y estableció la administración chilena de Tacna y Arica durante diez años, tras los cuales debía celebrarse un plebiscito. El tratado puso fin formal a la guerra entre ambos países, aunque dejó pendiente la cuestión de Tacna y Arica.
Fuente de la imagen: Tratado de Ancón
23 de octubre de 1883
Tras la firma del Tratado de Ancón, las fuerzas chilenas comenzaron a retirarse de Lima y de otras zonas ocupadas del Perú. La evacuación marcó el cierre de la ocupación principal, aunque Chile conservó Tarapacá y continuó administrando Tacna y Arica.
Fuente de la imagen: Ocupación de Lima
4 de abril de 1884
Bolivia y Chile suscribieron un pacto de tregua que suspendió las hostilidades y dejó a Chile el control de la costa boliviana. El acuerdo no fue un tratado de paz definitivo, pero consolidó la pérdida boliviana de su litoral y reguló temporalmente las relaciones entre ambos países.
20 de octubre de 1904
Chile y Bolivia firmaron el tratado que convirtió en permanente la cesión del antiguo litoral boliviano a Chile. A cambio, Chile reconoció el libre tránsito comercial boliviano por su territorio y se comprometió a construir el ferrocarril entre Arica y La Paz, consolidando el resultado territorial de la guerra.
Fuente de la imagen: Tratado de 1904 entre Chile y Bolivia
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